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El banco de los sobornos de Odebrecht

Cómo fue la trama detrás de la compra del Meinl Bank Antigua, el banco que facilitó las operaciones para el pago de sobornos de Odebrecht, así como la participación hasta ahora desconocida del Raiffeisen Bank International, uno de los bancos más importantes de Austria

Por ROMINA MELLA / IDL-REPORTEROS, STEFAN MELICHAR Y MICHAEL NIKBAKHSH / PROFIL, ORF

28 de septiembre de 2020

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uiz Eduardo da Rocha Soares fue uno de los ejecutivos de Odebrecht que conoció mejor el sistema de lavado de dinero para el pago de sobornos que montó Odebrecht desde el Sector de Operaciones Estructuradas. Entró a la constructora brasileña a finales de los 80 al área financiera y años después ocupó el cargo de tesorero internacional de la compañía. En 2006 pasó al Sector de Operaciones Estructuradas bajo el mando de Hilberto Silva, debido a su conocimiento del mercado financiero internacional.

“Mi función consistía en buscar alternativas para dar continuidad al sistema de pagos ilícitos en el exterior”, dijo Da Rocha en un interrogatorio del 22 de noviembre de 2016 conducido por los procuradores brasileños, en el contexto de su delación premiada. “Buscaba bancos en el extranjero para hacer los pagos paralelos, la creación de nuevas estructuras financieras y apoyar a los ejecutivos que estaban fuera de Brasil para hacer pagos ‘no oficiales’”. Es decir, sobornos.

Para esa época, el Sector de Operaciones Estructuradas había establecido cuatro niveles de lavado de dinero a través de sociedades de gaveta controladas por los funcionarios que trabajaban en esa área de la compañía, y así distanciar el origen ilegal de los fondos de los receptores de las coimas. “El dinero pasaba por dos etapas antes de llegar a las cuentas que eran administradas por mí, hasta 2008. […] Nosotros hacíamos las órdenes de transferencia y las enviábamos al encargado de la cuenta o directamente a los bancos. […] Finalmente el dinero era enviado a las cuentas del nivel 4, cuyo titular en la mayoría de los casos era Olivio Rodrigues [funcionario del Sector de Operaciones Estructuradas], y él hacía los pagos a los destinatarios finales”, dijo Da Rocha a los procuradores brasileños. 

Entre 2006 y 2008, de acuerdo con Da Rocha, los bancos utilizados para abrir cuentas de las offshore de las capas 2 y 3 fueron el “Pictec Et Cie, PKB Lugano, Meinl Bank Austria, Banif Ilha da Madeira y la Banca Privada de Andorra (BPA)”.

Pero fue a partir de 2008, “con el crecimiento del volumen de las operaciones del Sector de Operaciones Estructuradas”, que Fernando Migliaccio –uno de los ejecutivos del departamento de sobornos de Odebrecht– se hizo responsable de la gestión de todas las cuentas corrientes de nivel 2 y 3; y Da Rocha pasó a apoyar a los líderes empresariales y directores superintendentes fuera de Brasil para el pago de sobornos. En ocasiones Luiz da Rocha visitaba los países donde estaban los políticos o funcionarios públicos que recibirían las coimas, y los instruía para abrir cuentas bancarias principalmente en Antigua Overseas Bank (AOB) y, a partir de 2010, en Meinl Bank Antigua.

Hasta el 2010, el Sector de Operaciones Estructuradas hacía casi la totalidad de las operaciones de distribución de coimas a través del AOB, pero en esa época el banco enfrentaba serios problemas de liquidez. “Nuestra distribución de pagos fue comprometida. Con el endurecimiento de las reglas de compliance en el mundo, era cada vez más difícil encontrar bancos que aceptaran hacer operaciones con nosotros”, contó Hilberto Silva a los procuradores brasileños el 22 de noviembre de 2016, en una declaración testimonial como parte de su acuerdo de colaboración eficaz con la justicia brasileña.

El exjefe del Sector de Operaciones Estructuradas narró a los procuradores que, en esas circunstancias, Odebrecht hizo lo posible para que el AOB pudiera seguir operando. “Yo tuve dos reuniones con el dueño del banco para intentar resolver el problema”, dijo Silva. La primera de ellas fue en la oficina de la constructora en Sao Paulo, en la cual los dueños del banco le pidieron un “depósito floating” de 5 millones de dólares, para que el AOB siguiera funcionando. Este fue autorizado y desembolsado desde la cuentas offshore controladas por Odebrecht en ese banco. Hubo un segundo encuentro en julio de 2010 en Antigua, en el Caribe, con el presidente del AOB. “El banco estaba quebrando y perderíamos los recursos que teníamos en él. Hubo agentes públicos que abrieron cuentas en el AOB para recibir sobornos nuestros y que no habían retirado el dinero. En esos casos tuvimos que hacer nuevos depósitos para que ellos pudiesen retirar su dinero. Es decir, pagamos dos veces”, dijo Silva. 

Ante la situación insalvable con el Antigua Overseas Bank, Luiz Da Rocha le propuso a Hilberto Silva una alternativa: el Meinl Bank Antigua.

 

La compra del Meinl Bank Antigua
De acuerdo con Hilberto Silva, Da Rocha “identificó una oportunidad junto al Meinl Bank de Austria, para reactivar una unidad que el banco tenía en Antigua. […] Luiz Eduardo y Fernando [Migliaccio] me convencieron de la importancia de tener un sustituto para Antigua Overseas Bank”. “Meinl Bank Antigua, así como AOB”, dijo Silva, “sería de gran conveniencia porque las personas políticamente expuestas (PEP) podrían abrir cuentas bancarias para recibir transferencias internas desde las cuentas de Olivio [Rodrigues], sin riesgo de tener un visto negativo de compliance, facilitando así la circulación de recursos”.

Luiz Eduardo da Rocha ya conocía a ejecutivos del Meinl Bank, quienes incluso le platearon compra el banco: “Como ya trabajábamos con el Meinl Bank en Austria y conocíamos a Alexander Waldstein y a Peter Weinzierl [funcionarios del banco], en una conversación me comentaron que tenían un banco en Antigua que no utilizaban. Eso nos interesó mucho. Conversé con Olivio Rodrigues y los dos conversamos con Luiz Franca, Vinicius Veiga y Marco Bilinski [operadores financieros y exejecutivos del AOB]. Vimos la posibilidad de que ellos compraran ese banco. Comenzamos a conversar con los ejecutivos del Meinl Bank en Austria. LLegamos a un monto. Ellos querían un valor mínimo, que era el capital del banco, que era de 5 millones de dólares. Pensamos que ese banco podía ser comprado por nosotros. Olivio Rodrigues entró junto conmigo y con Fernando [Migliaccio] con 1 millón de dólares. Marcos Bilinski y Luiz Franca entrarían con 8 millones de dólares. Y necesitábamos un tercer socio y fue Vanue Faria […], con un millón de dólares. Daríamos ese valor de entrada y el resto sería parte del capital del banco […]”.


“Inclusive le ofrecí a Odebrecht que fuera parte de la sociedad de este banco, de forma oculta”, dijo Da Rocha a los procuradores brasileños, “pero no hubo interés”. 

Fue así como el 51% de las acciones del Meinl Bank Antigua fueron adquiridas por ejecutivos del Sector de operaciones estructuradas, y operadores financieros vinculados a estos. La participación societaria fue dividida en tres bloques. El primero estaba conformado por Vinicius Veiga, Marco Bilinski y Luis Franca, todos ellos exejecutivos del AOB. El segundo bloque por Fernando Migliaccio, Luiz Eduardo da Rocha y Olivio Rodrigues (los dos primeros permanecieron como socios ocultos); y la tercera parte por Vanue Faria. El 49 por ciento de las acciones restantes las mantuvo Meinl Bank, en Viena.

A inicios de 2012, la composición del Meinl Bank Antigua cambió. Venue Faria vendió su participación a los otros accionistas y el Meinl Bank en Viena vendió otro porcentaje de acciones. La composición quedó así: el 67% de las acciones del banco estaban divididas entre el grupo de Veiga y el grupo de Rodrigues; y el 33 por ciento restante lo mantenía la sede del banco en Viena. En esa época Veiga, Bilinski y Franca eran los administradores del banco. Los tres recibían un salario; y en el caso de Migliaccio, Da Rocha y Rodrigues recibían un fee (comisión) por todas las operaciones de Odebrecht que pasaban por el banco, desde las cuentas controladas por Rodrigues. 

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Olivio Rodrigues, exfuncionario del Sector de Operaciones Estructuradas de Odebrecht. 

Según el testimonio de Da Rocha, los ejecutivos del Meinl Bank Antigua “tenían pleno conocimiento” de que las cuentas que eran abiertas en el banco “tenían como reales beneficiarios a personas políticamente expuestas”; y que los gerentes del Meinl Bank Antigua se hicieron cargo –con el apoyo de Da Rocha– de conseguir contratos simulados que creaban las condiciones para que las cuentas fueran abiertas y los pagos se hicieran sin ser observados por el área de compliance.

“La apertura de cuentas vinculadas a los destinatarios finales de los montos ilegales en el propio Meinl Bank fue una forma de eludir el compliance, disminuyendo las exigencias, ya que eran transferencias internas”, dijo Da Rocha.

De acuerdo con Vinicius Veiga –en su declaración como delator premiado en Brasil de junio de 2016–, por “el Meinl Bank pasaron alrededor de 1.6 mil millones de dólares (1.6 billones en portugués)” producto de toda la operatoria ilegal.

Los archivos FinCEN
Los archivos FinCEN, que contienen más de dos mil Reportes de Actividades Sospechosa (SAR, por sus siglas en inglés) producidos por los bancos estadounidenses para la unidad de inteligencia financiera (FinCEN, por su acrónimo en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, arrojan información reveladora sobre el caso. Estos documentos forman parte de una investigación global liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) en alianza con BuzzFeed News, en la que participó IDL-R junto con más de 400 periodistas de 88 países.

El 18 de octubre de 2016, funcionarios del British Standard Chartered Bank, de Nueva York, reportaron un SAR de proporciones significativas que giraba en torno al Meinl Bank Antigua. El informe, dividido en tres partes, decía que el Standard Chartered había iniciado una investigación como consecuencia de las publicaciones periodísticas que indicaban que Odebrecht había comprado –a través de terceros– la mayoría de acciones del Meinl Bank Antigua con el propósito de lavar dinero y pagar miles de millones de dólares en sobornos. 

De acuerdo con el reporte del FinCEN, el Standard Chartered identificó 134 transacciones sospechosas del Meinl Bank Antigua por un monto total de 64 millones 312 mil 458 dólares, hechas a través de una cuenta en el Meinl Bank de Viena, entre setiembre de 2010 y febrero de 2015. Es decir, el banco de Antigua usó su antigua casa matriz en Viena como banco corresponsal para hacer transacciones internacionales. En estas operaciones figuran algunas de las offshore controladas por Odebrecht para el pago de sobornos: Klienfeld Services Limited, Trident Inter Trading Limited, Intercorp Logistic Limited and Innovation Research Engineering and Development Limited.

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Estructura financiera de Klienfeld, controlada por Olivio Rodrigues y que fue entregada por este a la procuraduría brasileña en el contexto de su delación premiada.

La conexión del Meinl Bank Antigua con Austria es de gran relevancia para la fiscalía austríaca, que en 2017 inició una investigación por corrupción y lavado de dinero contra el banco; y la Autoridad del Mercado Financiero de Austria (FMA, por sus siglas en alemán) denunció a los exejecutivos del Meinl Bank y del Meinl Bank Antigua. 

Hace pocos meses, el Banco Central de Europa revocó la licencia al Meinl Bank, que había cambiado su nombre a Anglo Austrian AAB Bank. La razón detrás de esta medida fue, entre otras cosas, la práctica de conductas indebidas en relación a la normativa contra el lavado de dinero, en relación al Meinl Bank Antigua. El banco apeló, pero a la fecha no hay un veredicto.

El ex CEO del Meinl Bank, Peter Weinzierl, negó las acusaciones y dijo que Meinl Viena y Meinl Bank Antigua son “entidades completamente separadas”, y que el primero no tenía “control operativo sobre las actividades” del segundo.

Sin embargo, Weinzierl confirmó que el Meinl Bank de Viena facilitó pagos del banco en Antigua, pero que este no tenía sospechas sobre sus actividades de lavado de dinero, y que solo surgieron a partir de las publicaciones periodísticas sobre el caso Lava Jato. De acuerdo con Weinzierl, el Meinl Bank cruzó las referencias de los nombres mencionados en las revelaciones periodísticas con los datos de las transacciones y generó sus propios reportes de transacciones sospechosas, que luego fueron enviados a las autoridades austriacas.

profil obtuvo el reporte de actividad sospechosa que Meinl Bank envió a la Unidad de Inteligencia Financiera del área de criminalística de la policía austríaca.

Luego de revocar la licencia del Meinl Bank, el Banco Central de Europa notó de manera crítica que “la empresa supervisada recién generó un reporte de actividad sospechosa el 6 de septiembre del 2016, tres meses después de que los medios publicaran el caso por primera vez. Esto demuestra que las estructuras organizacionales y los procedimientos AML/CFT de la empresa no eran los apropiados para detectar riesgos relacionados al lavado de dinero ni al financiamiento al terrorismo”. 

Acorde con la decisión del Banco Central de Europa, el FMA de Austria finalmente concluyó que el Meinl Bank en Viena había violado las leyes contra el lavado de dinero de manera “repetida y masiva”en relación a sus negocios con el Meinl Bank Antigua. 

Peter Weinzierl, quien ahora intenta distanciarse de los hechos, figuraba en documentos de la empresa –que datan de 2016– como uno de los dos “Directores” del Meinl Bank Antigua. De acuerdo con el Meinl Bank, esos cargos no eran de naturaleza “ejecutiva”, es decir, que no estaban involucrados en la parte operativa de los negocios.

Un vocero de la Fiscalía austriaca afirmó que existe la sospecha de “pago de sobornos y lavado de dinero en relación a transacciones que Odebrecht realizó a través del Meinl Bank Antigua” y que el caso tiene una dimensión internacional, por lo que será necesario hacer requerimientos de asistencia judicial internacional.

La conexión con Raiffeisen Bank
Algo que representa una novedad en esta trama es que el banco austriaco Raiffeisen Bank International (RBI) canalizó al menos 102 pagos del Meinl Bank Antigua por una suma total de 54 millones de dólares. 

De acuerdo con la Fiscalía, Raiffeisen Bank International no es parte de la investigación. Pero, ¿qué dicen los archivos FinCEN sobre el rol del segundo banco más grande de Austria? De acuerdo con los reportes de operaciones sospechosas, Standard Chartered notó que el 23 de septiembre de 2014 se realizaron dos pagos por un total de 512 mil dólares desde la cuenta de Intercorp Logistic Limited –una de las offshore desde la que Odebrecht pagó sobornos a los exdirectores de Petrobras– en Meinl Bank Antigua, utilizando al Raiffeisen Bank International como banco corresponsal. 


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De acuerdo con el SAR, la offshore Fincastle controlada por el doleiro Olivio Rodrigues –desde la que se le pagó medio millón de dólares al artista colombiado Fernando Botero–, entre el 27 de octubre del 2014 y el 31 de marzo del 2015, hizo desde su cuenta en el Mienl Bank Antigua 19 transacciones por más de ocho millones de dólares, utilizando al Raiffeisen Bank International.

Otras transacciones que, de acuerdo a los reportes de actividad sospechosa, pasaron a través del Raiffeisen Bank International, son descritas de manera similar vinculadas a las offshore empleadas por el Sector de Operaciones Estructuradas de Odebrecht. 

El rastro del dinero de estas transacciones lleva a una planilla del Sector de Operaciones Estructuradas del 2014, publicada por IDL-R en el artículo ‘Las planillas ocultas de Odebrecht’ en el contexto de otra investigación global del ICIJ de la cual formó parte IDL-R llamada ‘División de sobornos’.

En la lista de seudónimos del Sector de Operaciones Estructuradas de Odebrecht hay al menos diez transacciones por un total de 3,6 millones que, de acuerdo a los archivos FinCEN, pasaron a través de RBI. Además de Intercorp Logistic Limited, Odebrecht mantuvo otros vehículos de pago: las empresas Tantai Trading Ltd, Masterson Logistics LP y Ravenscraig Engineering. 

Ravenscraig hizo tres transacciones por un total de 650,000 dólares, entre el 12 de noviembre de 2014 y el 9 de noviembre del 2015. Esta offshore usó al Meinl Bank Antigua que, de acuerdo a los reportes de actividad sospechosa, luego utilizó al RBI. 

De acuerdo con la lista de seudónimos (o codinomes), estas transferencias llegaron a tres peruanos: el exgerente de la municipalidad de Lima, José Miguel Castro ‘Budian’; el abogado Miguel Ángel Ronceros ‘Magali’, y el árbitro Horacio Cánepa ‘Almofadinha’.

Hay un pago de 350 mil dólares para José Miguel Castro, del 12 de noviembre de 2014, casi un mes después de la victoria de Luis Castañeda y la derrota de Susana Villarán en las elecciones a la alcaldía de Lima. En el caso de Horacio Cánepa hay un pago de 250 mil dólares, cargado al proyecto IIRSA Sur, pagado desde Ravenscraig. Como se recuerda, Cánepa recibió 4 millones de dólares en coimas de Odebrecht por favorecer a la constructora en procesos arbitrales. (Ver: Cómo se compró árbitros y arbitrajes).

Miguel Ronceros, a su turno, recibió un total de 450 mil dólares, en cuatro pagos entre el 24 de octubre y el 23 de diciembre de 2014, cargados al proyecto Gasoducto del Sur, de acuerdo con el registro de las planillas del Sector de Operaciones Estructuradas que IDL-R publicó en 2019. Uno de esos pagos, de 50 mil dólares, del 13 de diciembre de 2014, está asociado a Ravenscraig. 

Sobre este pago hay dos documentos adicionales que demuestran cómo fue tramitado internamente por el Sector de Operaciones Estructuradas, que fueron publicados por IDL-R en el artículo ‘Magali’, coimas y Gasoducto. El 4 de noviembre de 2014, Flavio Faria, entonces director superintendente de Odebrecht en Argentina, le envió a Angela Palmeira, funcionaria del Sector encargada de los pagos fuera de Brasil, un correo electrónico con una relación de siete codinomes, de los cuales los cinco primeros correspondían a pagos por el Gasoducto del Sur.

 

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Los descargos del Raiffeisen Bank International
Profil y ORF le preguntaron al Raiffeisen Bank International si habían realizados los controles correspondientes contra el lavado de activos en las transacciones vinculadas al Meinl Bank Antigua, y si es que realizaron reportes de actividad sospechosa. Inicialmente, un vocero del banco contestó que, debido al secreto bancario, no le estaba permitido hablar de la existencia o no de una relación bancaria o transacciones específicas. “Lo que sí puedo decir es que nosotros– por supuesto– cumplimos con nuestra obligación. Nosotros reportamos todo caso sospechoso y también cortamos cualquier vínculo siempre y cuando hayan factores de sospecha relevantes”.

Más adelante, el Raiffeisen Bank International indicó que Meinl Bank Antigua no era propietario de la cuenta que, de acuerdo a los reportes de actividad sospechosa, había sido usada para las transacciones. Sin embargo, como se puede deducir de la siguiente declaración, las transacciones en efecto existieron: “las transferencias reportadas por los bancos de Estados Unidos activaron una alarma en nuestros sistemas AML. Inmediatamente llevamos a cabo un análisis, después del cual cortamos nuestra relación con el propietario de dicha cuenta”. Hasta ese momento, de acuerdo al reporte de actividad sospechosa, ya habían sido transferidos por lo menos 54 millones de dólares.

Los controles internos de un banco pueden ser una cuestión curiosa, por decir lo menos. profil obtuvo documentos relacionados a la cuenta de Meinl Bank de Viena, a través del cual el Meinl Bank Antigua realizó una serie de transferencias. El 11 de mayo de 2015, tres directores del banco de Antigua firmaron “declaraciones corporativas de Gobierno” y admitieron, entre otras cosas, proveer de “capacitaciones anticorrupción” a empleados con contactos de socios de negocios y oficiales públicos. 

 

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Este artículo forma parte de una serie de reportajes elaborados a partir de los
FinCEN Files, una investigación coordinada por ICIJ con 110 medios en el mundo, y en la que participaron en México la revista Proceso, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad y Quinto Elemento Lab.

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