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¿Cuánta gente está muriendo? México cumple dos meses de fallecimientos por Covid-19 

Puebla, Sonora, Yucatán y Tlaxcala son los estados donde existen las mayores discrepancias con la federación respecto a las cifras de defunciones

Por andrea Cárdenas

FOTOGRAFÍA: Alfredo ESTRELLA / AFP

19 Mayo de 2020

México cumplió este lunes dos meses desde que comenzaron los fallecimientos a causa del Covid-19, y la semana pasada fue la más letal con 1,604 decesos entre el lunes 11 y el domingo 17. La cantidad de muertes reportadas por el gobierno federal hasta este fin de semana ascendió a 5,177 aunque la precisión de dichas cifras ha estado bajo la lupa.

Una revisión de Quinto Elemento Lab a los datos oficiales publicados durante las últimas semanas arrojó que cuatro entidades en el país registran consistentemente más defunciones que las informadas por el gobierno federal: Puebla, Sonora, Yucatán y Tlaxcala reportan en conjunto casi 200 muertes más que las admitidas por la federación.

Además, hasta hace pocos días el Estado de México y Baja California reportaban menos fallecimientos dentro de sus territorios que los informados oficialmente por la Secretaría de Salud en su habitual conferencia de las 7 de la tarde.

Los habitantes de las entidades con grandes discrepancias escuchan una cifra por parte de sus autoridades estatales, pero reciben otra información por parte de la Secretaría de Salud; las divergencias no sólo se atribuyen a las horas del corte de información pues la desarmonía en las cifras ha persistido en el tiempo.

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Infografía: Héctor Fajardo / The Observer

 

Los estados donde se aprecian diferencias argumentan diversas razones para explicar las discrepancias en las cifras: algunos lo atribuyen a la hora del corte, otros dicen que las instituciones de salud federales llevan un retraso en la notificación de los casos o que la federación cuenta con mecanismos adicionales para validar la información.

Para la secretaría de Salud de Tlaxcala, la diferencia de cifras se explica por el atraso en la actualización de resultados y en el reporte de información por defunciones en la plataforma de la Secretaría de Salud federal. Además, “dentro de los hospitales se tiene un atraso en la emisión de certificados de defunción, lo que conlleva el desfase en la actualización de las cifras en el nivel federal”, informó la Secretaría.

La autoridad sanitaria de Tlaxcala detalló que para emitir un certificado se debe tener la evidencia comprobatoria de la defunción. Sin embargo, en otros estados la emisión de certificados se realiza de manera inmediata pero se manejan como diagnósticos probables y “eso puede llevar a cabo subregistros”.

En Sonora, la secretaría de Salud aseguró que todos los días las autoridades recolectan información de defunciones a partir de los hospitales del sector salud y si existe una discrepancia en las cifras es porque la secretaría de Salud federal “probablemente tiene mecanismos adicionales para validar la información que el estado le envía puntualmente”.

El gobierno de Yucatán dijo que el corte se realiza a la misma hora que lo hace la federación y desconoce las razones por las que reportan una cifra diferente de defunciones: “no se sabe el motivo ya que se desconoce el método de vaciado de información que se utiliza en la federación”, dijo la secretaría de Salud yucateca.

En tanto, la secretaría de Salud de Puebla dijo que la diferencia de cifras se debe a la hora y fecha de corte de la plataforma federal. La dependencia precisó que los decesos por Covid-19 se actualizan cuando hay certeza en el resultado de la prueba de laboratorio.

Mientras que el corte a nivel federal se realiza diariamente a las 13 horas, los datos que reporta Puebla en las conferencias de prensa del gobernador Miguel Barbosa se actualizan con un corte de las 20:30 horas del día anterior al que se informa.

Hasta la semana pasada, los estados de México y Baja California reportaron una cifra menor de defunciones que la registrada cada noche por la Secretaría de Salud federal.

El lunes de la semana anterior, las autoridades del Edomex reportaron 19 defunciones menos que sus contrapartes federales. Tras cuestionar sobre la disparidad de las cifras, la secretaría de Salud del estado aclaró que la diferencia de datos se explicaba por la hora en la que se realizaba el corte estatal. Sin embargo, a partir de la observación anunciaron que el boletín estatal se emitiría todas las noches para tener al día la información sobre defunciones.

En Baja California hasta el lunes de la semana pasada el estado reportaba 14 muertes menos que las informadas por la federación. La diferencia en el número de casos confirmados se deben a la hora del corte que reportan las autoridades estatales y federales, y añadieron que las cifras de la delegación del IMSS “tardan en migrar” a la base de datos federal, lo que crea un “retraso de decenas que se resuelve con el tiempo”, dijo la secretaría de Salud de Baja California.

En México, la cifra de defunciones se actualiza todos los días con la información que recaban los estados a partir de las unidades médicas, hospitales e instituciones de salud. La información es enviada a la Dirección General de Epidemiología a través de la plataforma digital donde se reportan y visualizan en tiempo real todos los casos sospechosos y confirmados de Covid-19.

Expertos piden mejor sincronía
En medio de la pandemia, México no ha sido el único país con problemas para medir las cifras de contagios y decesos, pero los expertos recomiendan que las autoridades sanitarias de los estados y la federación deberían mantener una mejor armonía para informar con precisión a la población e infundir confianza con sus reportes.

El exsecretario del Consejo Nacional de Salud, Alfonso Petersen Farah, consideró que una explicación de las diferencias entre las cifras estatales y federales se debe a que puedan presentarse casos de personas que fallecen antes de tener un resultado de la prueba y mientras los estados los registran como positivos, la federación no los confirma hasta que sean revisados por un grupo de expertos que confirmen la causa de la defunción.

“La federación no los asocia a Covid-19 hasta en tanto no termina su protocolo de investigación para determinar que fue por Covid”, aseguró.

Para Petersen, lo peor que puede suceder en el manejo de una pandemia es la desarticulación de la información y, actualmente, “está fallando la forma de informar”. Para evitar la confusión y solventar las discrepancias de cifras, sugiere que los estados no deberían informar las cifras de defunciones por Covid-19 hasta que no tengan certeza, “hasta que no exista la prueba confirmatoria y en caso de que no exista una prueba, la muerte se debe considerar como sospechosa hasta que el grupo de expertos de la federación la dictamine como tal”.

La falta de orden y coordinación, “da un mal mensaje a la ciudadanía, a final de cuentas el que haya esta posibilidad de generar incertidumbre, el que unas autoridades digan una cifra, otras digan otra, preocupa a la gente, entonces la gente se angustia y dice cuál será la verdad y entonces empiezan las teorías de la conspiración y eso no abona a nada”, señaló el presidente de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, Miguel Betancourt.

Agregó que el sistema falla cuando hay personas que fallecieron con síntomas de Covid-19 sin que se les hiciera una prueba porque no hay disponibilidad de pruebas suficientes a nivel nacional, “son los problemas que estamos viendo de una preparación inadecuada y tardía, que impiden que tengamos la evidencia e información científica suficiente para poder analizar lo que está pasando hoy”.

Aunado a ello, Betancourt aseguró que las discrepancias entre las cifras pueden explicarse porque han trascendido casos de estados, como Tamaulipas, que tienen la confirmación de los resultados del paciente por parte del laboratorio pero deben esperar a que la federación valide los datos para contabilizar esos casos.

“Hay un proceso restrictivo en donde tienen que entrar a esa validación por parte de la federación para que esos números cuenten. Las propias autoridades estatales tienen toda la evidencia y la información de que son casos Covid y de ahí se desprenden esas diferencias no solo en las defunciones sino en la contabilización de los casos”, explicó Betancourt.

Una de las posibles explicaciones de las diferencias de cifras entre las autoridades de salud estatales y federales radica en que las cifras de muertes por Covid-19 tienen un rezago de cuando menos 15 días. Xavier Tello, analista de políticas de salud, explicó el desfase en la actualización de las cifras: cuando una persona fallece, por cuestiones burocráticas y las cargas de trabajo, el sistema puede tardar hasta dos semanas en clasificar la defunción.

Lo anterior significa que la cifra de decesos que se reporta en un día puede aumentar en los días subsecuentes conforme se actualizan los registros de defunciones, “muchas de las muertes se vienen arrastrando desde días, los fallecidos que reportaron ayer no se murieron antier, estamos en un escenario anormal”, sugirió el especialista en salud.

Aunque el problema de fondo es que no se están realizando suficientes pruebas, a decir del especialista, sigue sin quedar claro quiénes fallecieron por causa de Covid-19, particularmente en los casos de los pacientes que murieron sin un diagnóstico o de los que nunca llegaron a un hospital.

Además de incrementar el número de pruebas, Tello sugiere que las autoridades informen las defunciones catalogadas como “probables de Covid-19”, aunque abrir ese campo “sería admitir que tuvieron una incapacidad para diagnosticar”.

Las propias autoridades federales han admitido que hay gente que fallece con síntomas de Covid-19 sin que se le realice una prueba. “Existen casos que desafortunadamente pierden la vida y no se les puede tomar una muestra para el diagnóstico por laboratorio”, admitió este fin de semana el subsecretario Hugo López Gatell.

El funcionario dijo que las personas que fallecen con síntomas del nuevo coronavirus sin que se les realice una prueba deben ser considerados como casos probables de Covid-19 y sus certificados de defunción deben ser llenados con una presunta causa por Covid-19, de acuerdo con la clasificación internacional de enfermedades.

En esos casos, el protocolo obliga a realizar un dictamen médico para identificar la causa de la muerte de acuerdo a los antecedentes e historial clínico de la víctima con el fin de incorporarlos a la estadística oficial de defunciones.

Pero no se prevé que en este momento de la pandemia se realicen estos dictámenes como lo ha dicho López Gatell: “no en esta fase aguda, que están cerradas las operaciones en múltiples oficinas públicas, incluyendo los registros civiles… Cuando conozcamos la magnitud estimada o identificada de la mortalidad y la letalidad de Covid en México, por supuesto que lo anunciaremos y lo daremos a conocer”, explicó.

En México, los registros de las defunciones son validados por el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades Respiratorias (Sisver) y la Red de Defunciones Sujetas a Vigilancia Epidemiológica (Redeve), las cuales producen y recaban la información complementaria a partir de las notificaciones de las unidades médicas y jurisdicciones sanitarias.

Para validar las defunciones se toma como referencia el certificado de defunción y sus anexos, entre ellos el anexo 8 que rectifica o ratifica la causa de la muerte. En el modelo Centinela, el escenario ideal es que se aplique la prueba de laboratorio a todos los casos graves para confirmar si la persona falleció por Covid-19, pero esto no siempre sucede y en México no se informa cuántos casos hay en esta situación.

En China, las autoridades actualizaron el mes pasado su cifra oficial de decesos al incorporar las defunciones probables, lo que aumentó el número de muertes atribuidas a la pandemia a más de 4,600. Desde que comenzaron las muertes en México por Covid el 18 de marzo pasado, este país ya rebasó a China en cantidad de fallecimientos con más de 5,100 muertes a causa del coronavirus.

 

ornament

Centinela Covid-19 es un proyecto de periodismo colaborativo y transfronterizo sobre la respuesta al Covid-19 en América Latina, del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Chequeado (Argentina), El Deber (Bolivia), Agência Pública (Brasil), El Espectador y La Liga contra el Silencio (Colombia), La Voz de Guanacaste (Costa Rica), Ciper (Chile), GK (Ecuador), El Faro (El Salvador), No Ficción (Guatemala), Quinto Elemento Lab (México), El Surtidor (Paraguay), IDL-Reporteros (Perú) y Univision Noticias (Estados Unidos), con el apoyo de Oxfam y el Pulitzer Center on Crisis.

 

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