Muertos por covid

Revela 911 tres veces más muertes extrahospitalarias por Covid-19 en la CDMX

El servicio de emergencia recibió 1,179 reportes de fallecimientos por posible Covid-19 en los primeros dos meses de la epidemia, una cifra mucho más grande que el conteo oficial de la Secretaría de Salud.

Por EFRAIN TZUC, DIEGO MARTORELL Y ANDREA CÁRDENAS / QUINTO ELEMENTO LAB
Fotografía: pedro pardo / AFP

16 de junio de 2020

L

os capitalinos han reportado a la línea de emergencias 911 más personas fallecidas por Covid-19 en sus casas que las registradas en el conteo oficial.

Según la bitácora de llamadas hechas al 911 de la Ciudad de México entre el 23 de marzo y el 27 de mayo pasado, 1,179 personas fallecieron en sus casas o en lugares distintos de un hospital, por causas relacionadas con coronavirus. El conteo de la Secretaría de Salud de la CDMX para ese mismo lapso es de 329.

Los datos que reporta la Secretaría de Salud son únicamente de casos de muertes por Covid-19 que fueron confirmados mediante una prueba. No así los reportes al 911, que registra todas las muertes probablemente causadas por el nuevo coronavirus, aunque los infectados no tuvieran un diagnóstico al momento de morir.

El Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) aseguró que todas las llamadas fueron verdaderas, pues un servicio de atención acudió al lugar de los hechos y confirmó la emergencia reportada, aunque no la causa del deceso.

“Lo que llama la atención es por qué todas esas personas (que marcaron al 911) pidieron ayuda diciendo que era Covid. O lo sabían, o lo sospechaban, o les dijeron que era Covid pero no les hicieron pruebas y los mandaron a su casa”, dijo el analista en políticas de salud, Xavier Tello.

La cifra del 911 es alta, considerando que el conteo total de personas fallecidas por Covid-19 en la capital para ese mismo periodo fue de 2,879, de las cuales 2,050 eran residentes de la capital que murieron dentro de hospitales y otros 329 que murieron en calidad de “ambulatorios”, es decir, gente que acudió a recibir atención médica pero que regresaron a sus casas.

El número de muertes por Covid-19 tanto en la CDMX como en el resto del país ha estado bajo el escrutinio público, luego que una serie de reportajes realizados por periodistas de México y del extranjero identificaran un subregistro. En la Ciudad de México, el mes pasado se conformó una comisión científica independiente para analizar el conteo de las defunciones luego de que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, reconociera que hay más muertes por Covid-19 que las registradas oficialmente.

El servicio 911 de la capital recibe llamadas telefónicas y también mensajes vía una app. Este servicio existe en todo el país pero la información de las llamadas las concentra cada estado.

Las personas pudieron haber muerto en sus domicilios por diversas razones. Los pudo sorprender una súbita complicación respiratoria o una falla multiorgánica. Habrá quienes no tuvieron manera de llegar a un centro médico o no quisieron hacerlo, fueron rechazados por el hospital o fueron enviados a casa por el personal médico.

Si quienes murieron en sus domicilios, la vía pública o cualquier otro lugar extrahospitalario no contaban con una prueba confirmatoria de Covid-19 entonces no ingresaron automáticamente a las estadísticas oficiales, sino hasta que tuvieran un certificado donde se asentara que la causa de la muerte fue por coronavirus.

 “Como se han hecho pocas pruebas, muchos casos han fallado en el diagnóstico o el diagnóstico no aparece en el certificado de defunción (...) los casos verdaderos no son equiparables con los casos que se están confirmando. Va a haber un subregistro y en México va a ser particularmente grande”, estimó el epidemiólogo Alejandro Macías, quien fue comisionado para la prevención y control de la influenza AH1N1.

Cuando una persona muere sin una prueba de laboratorio se le puede aplicar el test después, aunque el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ha dicho que esto “raramente ocurre y entonces tenemos personas que, muy desafortunadamente pierden la vida y han tenido las condiciones clínicas sugerentes de covid pero no quedan registradas como covid porque no tienen una demostración por laboratorio”.

“En el caso del Covid-19, entre más pacientes hay muriendo fuera de los hospitales, más cuestionas la eficiencia de tu servicio médico”, agregó Tello. En los dos primeros meses de la epidemia, en la CDMX hubo un promedio de 18 fallecimientos extrahospitalarios diariamente, según el informe del C5, siendo el 6 de mayo el día más letal con 51 muertes reportadas al 911.

Colonias en Iztapalapa figuran entre las principales zonas desde donde la población llamó al 911 para reportar muertes posiblemente relacionadas con el nuevo coronavirus, según el infome del C5. 

 

La estadística de muertes "ambulatorias"
La información del 911 es relevante a la luz de las inconsistencias que han emergido dentro del conteo oficial de la Secretaría de Salud federal de las personas que murieron en calidad de “ambulatorias”. Una revisión de Quinto Elemento Lab a esa base de datos encontró fallos en la calidad de las cifras que ofrecen los estados.

El recuento que maneja la Secretaría de Salud al recopilar los datos de las 32 entidades contempla a los fallecidos cuyos certificados asientan que la causa fue Covid-19. De los más de 17 mil muertos hasta ahora en todo el país, cerca de 10 por ciento están catalogados como “ambulatorios”, pero diversos gobiernos estatales admitieron que esas cifras no reflejan la realidad.

Por ejemplo, Sinaloa reportó al gobierno federal para mediados de mayo al menos 17 decesos de “pacientes ambulatorios” en Culiacán, pero ahora sus autoridades dicen que en realidad ninguno de los enfermos murió en casa, sino que la prueba de coronavirus fue la que se aplicó de forma ambulatoria. “Haciendo un análisis de cada una las defunciones, encontramos que el 100 por ciento ocurrieron dentro de un hospital del sector salud”, informó la Secretaría de Salud sinaloense en una respuesta a Quinto Elemento Lab.

Baja California figura como un estado donde hay muertes ambulatorias, particularmente en Tijuana y Mexicali, pero su gobierno respondió lo mismo que el de Sinaloa: todos los casos “ambulatorios” corresponden a personas que murieron en un hospital y sólo la prueba fue ambulatoria en su primera consulta médica. “La Dirección General de Epidemiología está en proceso de cambiar su estatus a ‘hospitalizado’ al momento de la defunción”, informó la Secretaría de Salud.

Un portavoz de la Secretaría de Salud de la CDMX declinó aclarar sobre el dato local de fallecimientos de pacientes ambulatorios y pidió consultar a la Consejería Jurídica y a la Secretaría de Gobierno, pero estas dependencias tampoco ofrecieron información y dijeron no llevar el registro de los decesos.

La infectóloga de la Universidad de Guadalajara, Vida Ruiz Herrera, subrayó la importancia de registrar con precisión los fallecimientos ambulatorios, pues eso permitiría estudiar la calidad de la atención de salud y “evaluar si esas muertes hubieran sido distintas en caso de haber accedido a una atención médica”.

Conocer dónde están muriendo las personas por Covid-19 en situaciones extrahospitalarias ayuda a atender mejor potenciales problemas sanitarios, sociales y de seguridad, pues son necesarios servicios de desinfección, brindar apoyo a los deudos, o tranquilizar a vecinos en barrios donde haya inquietud, temores, o incluso violencia y discriminación.

Alrededor de un centenar de pobladores del municipio de Villa Victoria en el Estado de México atacaron el 12 de mayo al personal de una funeraria que daba servicio de un fallecido por Covid-19. “Según la denuncia, ese grupo de personas cerró el paso al tripulante de la carroza, le obligaron a que se orillara, lo agredieron verbalmente y al mismo tiempo causaron daños al vehículo, el cual posteriormente fue incendiado”, informó la Secretaría de Salud mexiquense.

 

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Centinela Covid-19 es un proyecto de periodismo colaborativo y transfronterizo sobre la respuesta al Covid-19 en América Latina, del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Chequeado (Argentina), El Deber (Bolivia), Agência Pública (Brasil), El Espectador y La Liga contra el Silencio (Colombia), La Voz de Guanacaste (Costa Rica), Ciper (Chile), GK (Ecuador), El Faro (El Salvador), No Ficción (Guatemala), Quinto Elemento Lab (México), El Surtidor (Paraguay), IDL-Reporteros (Perú) y Univision Noticias (Estados Unidos), con el apoyo de Oxfam y el Pulitzer Center on Crisis.

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