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Por Carmen García Bermejo

[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text][dropcap]E[/dropcap] l otoño ha llegado este 2010 a la Cámara de Diputados y en uno de los pasillos que conducen al salón del pleno, Ninfa Salinas Sada se topa con Armando Báez Pinal, legislador del PRI y uno de los integrantes de la Comisión de Cultura. No desaprovecha la ocasión, lo toma del brazo derecho y lo mira de frente.

–Oye, te encargo mucho nuestro proyecto. Tú sabes lo hermosa que es la música.

–Seguro, seguro. Ya lo estamos revisando –responde Báez Pinal, músico y virtuoso ejecutante de guitarra. Sonríe y asiente con la cabeza.

Pero la joven diputada, hija del multimillonario empresario Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV Azteca entre otros consorcios, insiste. Quiere cerciorarse de que su proyecto esté en la mente de los integrantes de la Comisión de Cultura, a la que llegan propuestas de cientos de grupos artísticos independientes en busca de apoyo financiero.

Ninfa le habla con familiaridad a Báez Pinal, líder del Sindicato Único de Trabajadores de la Música y del Espectáculo, gremio que mantiene un buen contrato laboral con TV Azteca porque, a diferencia de Televisa, la primera aún utiliza orquestas en vivo para ciertos programas de televisión.

–Te lo encargo. ¡Que se atienda! –reitera.

Ninfa se despide y sigue su camino. Antes de ingresar al salón del pleno, ubica en el vestíbulo a la diputada panista Kenya López Rabadán, quien preside la Comisión de Cultura.

Se acerca y la saluda con efusividad. La detiene por un momento y le recuerda.

–No lo olvides, Kenya. Nuestro proyecto es transversal porque beneficia a muchos estados y no sólo a uno. Ahí te lo encargo.

Ninfa le planta un beso en la mejilla izquierda a manera de despedida y se aleja. Continúa cabildeando con intensidad. Muchas decenas de millones están en juego.

Es la segunda quincena de noviembre y los diputados están listos para discutir y aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación 2011.

Un documento titulado Programa de Apoyo a Orquestas Infantiles Esperanza Azteca ha llegado desde hace más de un par de meses a los escritorios de cada uno de los integrantes de la Comisión de Cultura.

No es cualquier papel. Lo que dice en resumidas cuentas es lo siguiente: la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes AC –creada por TV Azteca– solicita que se le donen 100 millones de pesos en 2011 para crear 50 orquestas en 29 estados y en el Distrito Federal.

Por eso Ninfa Salinas, legisladora por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y un elemento clave de la telebancada, como se llama a los legisladores que responden a los intereses de las televisoras y radiodifusoras privadas, exhibe una envidiable energía a la hora de presionar. Tiene poco tiempo para conseguir que en el Presupuesto de Egresos se etiqueten esos 100 millones de pesos para sus orquestas.

La joven diputada de sólo 29 años, cabello lacio y castaño claro que acentúa los rasgos de su tez blanca y grandes ojos azules, lo logrará: el 15 de diciembre de 2010 los diputados votan y aprueban en bloque lo que muchos de ellos ni han leído.

Ninfa Salinas Sada y las orquestas infantiles de TV Azteca se anotan en su haber los primeros 100 millones de pesos de recursos públicos. En el futuro habría muchos más. Tantos como mil 500 millones de pesos.

De eso trata esta historia.

* * *

La imponente maquinaria política-empresarial de Ricardo Salinas Pliego se ha echado a andar. Esos 100 millones de pesos que los diputados han decidido entregarle se multiplicarán aceleradamente. Es dinero público fresco. Y con él se pueden hacer maravillas.

Al fin y al cabo, Salinas Pliego ya había convencido previamente a un par de gobernadores de las bondades de su proyecto musical. El primero que se dejó seducir fue el poblano Mario Marín Torres, quien en 2009 decidió sacar 2.5 millones de pesos de la tesorería del estado y entregárselos a la Fundación de TV Azteca para crear la primera orquesta infantil y juvenil bajo la marca de la televisora.

Para entonces Mario Marín, un prominente priista, ya se había visto involucrado directamente en la detención ilegal, secuestro y tortura de la periodista Lydia Cacho, a quien pretendía “escarmentar” por sus denuncias de pederastia en contra de los empresarios Jean Succar Kuri y Kamel Nacif, con quienes Marín pretendía congraciarse y quienes lo llamaban lujuriosamente “mi góber precioso”.       

El segundo gobernador que corrió a abrazar con dinero público el proyecto de TV Azteca fue el de Nayarit: Ney González Sánchez, quien firmó en diciembre de 2009 un convenio de colaboración con la Fundación Azteca. El gobierno nayarita le entregó 5 millones de pesos iniciales a cambio de que se creara la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca Nayarit.

El tercero en la fila fue el entonces gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, hombre de piel morena y profundas orejas, priista famoso porque jura que durante su sexenio se sacó dos veces el premio mayor de la Lotería Nacional.

Él se contuvo unos días más. Pero el 26 de enero de 2010 firmó un acuerdo con la Fundación Azteca para que de la tesorería pública veracruzana se entregaran 6 millones de pesos al brazo filantrópico del consorcio de Salinas Pliego.

Ya se sumarían muchos más. Unas cuantas palabras bastaban para que lo hicieran.

Lo explicó el propio Ricardo Salinas Pliego unos meses más tarde, en noviembre del año 2011, en un encuentro que tuvo en Nueva York con los integrantes del Council on Foreign Relations:   

“Estoy presionando a todos mis amigos en el gobierno. Les digo: ‘¿Oigan, están gastando muchísimo en educación, pero con pobres resultados. ¿Por qué no gastan algo de ese dinero en las orquestas, que realmente están formando a seres humanos?’. Y eso está teniendo eco. Estoy muy contento por ello”.

Tenía razón en estarlo. Los recursos públicos empezaron a fluir en oleadas.

* * *

La historia empresarial de Ricardo Salinas Pliego, cuya fortuna actual es estimada por la revista Forbes en 7 mil 100 millones de dólares, es peculiar. Repele públicamente las acciones de los gobiernos, pero utiliza todos los medios a su alcance, entre ellos la capacidad de influencia de TV Azteca, para presionar, obtener concesiones y recursos públicos.

Audaz y desafiante, su forma de hacer negocios siempre ha causado polémica. Oriundo de Nuevo León, Salinas Pliego calificaba como un empresario medianamente destacado en el sector de las ventas de muebles y electrodomésticos. A sus 40 años, era presidente de Tiendas Elektra, empresa fundada por su abuelo.

Su perfil público se catapultó cuando el gobierno de Carlos Salinas de Gortari profundizó la privatización de empresas públicas. Llegó 1993 y el Estado se deshizo del paquete de medios públicos formado por Imevisión (con dos redes nacionales de televisión), Estudios América y Compañía Operadora de Teatros, propietaria de 150 cines.

  Salinas Pliego hizo una oferta por 643 millones de dólares y saltó sorpresivamente a las filas de los grandes hombres de negocios. Públicamente, no se sabía de dónde había obtenido los millones de dólares.

Y aunque en junio de 1996 comenzaron a salir a la superficie los vínculos del empresario regiomontano con Raúl Salinas de Gortari, aquél los negó categóricamente en principio.

“Definitivamente, no tengo ninguna relación de negocios con el ingeniero Raúl… Creo que es un chisme muy sabroso para todos el andar comentando ‘¡oye, ya sabes que Ricardo Salinas es socio de Raúl Salinas!’. Pues que buen chisme ¿no? Porque, bueno, eso no es cierto”, dijo en la segunda quincena de junio de 1996 al diario Reforma.

Pero dos semanas después ya no pudo ocultar los nexos. Las investigaciones de las autoridades suizas sobre el origen de los recursos que el hermano del ex presidente ocultaba en instituciones de ese país, no le dejaron margen de maniobra.

Salinas Pliego lo tuvo que reconocer en una conferencia de prensa: “Sí utilicé 29 millones de dólares de Raúl Salinas para el pago del paquete de medios. Pero me los prestó... En 1993 todos admirábamos al presidente Carlos Salinas de Gortari y era una distinción social ser amigo de su hermano…”.

Y dijo más ese 4 de julio de 1996: “En el sexenio pasado, un empresario mexicano no estaba a merced de cualquier indicación del ingeniero Raúl Salinas. Pero sí se aparecía y decía: ‘Tengo este dinero y quiero que me lo inviertas’, pues muy poca gente le iba a decir que no”.

Raúl Salinas de Gortari fue arrestado en 1995 por ser el presunto autor intelectual del asesinato del político José Francisco Ruiz Massieu y por las imputaciones de enriquecimiento ilícito.

Muchos años después, en 2003, Raúl Salinas demandó a Salinas Pliego para que le pagara el “préstamo” de 30 millones de dólares que le había depositado en Silverstar Incorp, una empresa de Salinas Pliego con sede en Panamá y cuentas en Suiza.

A la fecha no se sabe públicamente si la deuda de Salinas Pliego con Raúl Salinas ha sido saldada. Éste salió de prisión y Ricardo es el quinto hombre más acaudalado de México.

* * *

El músico Armando Báez Pinal, diputado del PRI en la LXI Legislatura, recuerda con claridad lo que ocurrió hace unos siete años y comenta que la asociación de TV Azteca ha obtenido recursos públicos en todo el país para formar sus orquestas.

–No sólo pide apoyo en la Cámara de Diputados, también a los gobernadores. Formar una orquesta es un proceso complejo. En ese tenor fue como la Comisión de Cultura acordó asignar el dinero solicitado.

La oficina de Báez Pinal luce impecable. Coloca su esbelta silueta de 1.70 metros en un sillón giratorio de piel negra frente a su escritorio de caoba. A su espalda, las fotos colgadas en el muro revelan su afiliación: el extinto Fidel Velázquez y Carlos Aceves del Olmo, actual secretario general de la CTM.

En una de las esquinas de la oficina, dos guitarras eléctricas descansan sobre pedestales. Una es más hermosa porque sobre su frente se expanden motivos de la cultura wirárika en chaquira de colores rojo, azul, verde, negro y amarillo. Las gruesas paredes blancas de la oficina del músico anulan el ensordecedor ruido que afuera agobia a los habitantes del barrio Santa Bárbara, en Iztapalapa, al sur de la Ciudad de México.

El ex diputado, que ahora preside la sociedad de gestión colectiva Músicos Ejecutantes, justifica la decisión de entregar recursos a las Orquestas Azteca

–Las orquestas requieren mantenimiento todos los años. Claro que eso levantó polémica porque [al siguiente año] se le volvió a otorgar a la Fundación Azteca otros 130 millones de pesos.

Báez Pinal entrelaza sus largos dedos, escucha atento y se muestra un poco incómodo.

–Para mí es loable que TV Azteca haya hecho las orquestas, aunque reconozco que la Secretaría de Cultura federal debe recibir mayor presupuesto para impulsar orquestas de jóvenes en todas las comunidades. Que sea esa instancia gubernamental, y no una televisora, la que diseñe la política.

{GRÁFICO INTERACTIVO: ASÍ ALIMENTA EL CONGRESO  LAS ORQUESTAS AZTECA}

* * *

Como pequeños roedores que siguen al flautista de Hamelin, los gobernadores hacían fila para entregar los recursos públicos a la empresa de Salinas Pliego.

Siguiendo el ejemplo de sus compañeros de Nayarit, Puebla y Veracruz, los gobernadores priistas Andrés Granier, Francisco Olvera, Javier Duarte, Enrique Peña Nieto, César Duarte, Ivonne Ortega, Humberto Moreira y Rodrigo Medina, entre otros, ordenaron transferir dinero público a la cuenta de las Orquestas Esperanza Azteca.

Pero la diversidad ideológica y política no interfería a la hora de entregar dinero público. A los anteriores se fueron sumando progresivamente los gobernadores Juan Sabines, Leonel Godoy, Mario López Valdez, Juan Manuel Oliva, Rafael Moreno Valle, Gabino Cué y hasta Miguel Ángel Mancera. 

No escatimaron a la hora de entregar recursos públicos: si uno aportaba un millón de pesos, como el gobierno de Sonora, otro sacaba la casta y entregaba seis millones de pesos, como Juan Sabines. Si el guanajuatense Juan Manuel Oliva aportaba seis millones de pesos, el tabasqueño Arturo Núñez no se achicaba y ponía casi 13 millones de la tesorería del gobierno (Ver tablas completas anexas).

La influencia de Salinas Pliego y su capacidad de presión demostraron ser efectivos. La Secretaría de Educación Pública, Conaculta, 29 gobiernos estatales, varios municipios, universidades públicas y hasta la Comisión Federal de Electricidad sucumbieron y entregaron dinero y donaciones en especie a TV Azteca.

Pero de todos los donantes con dinero público, las palmas se las llevan los diputados federales, quienes desde 2011 y durante ocho años consecutivos, incluso en los mayores momentos de crisis económica y a costa de los programas oficiales del sector cultura, han apoyado firmemente el proyecto “filantrópico” de Salinas Pliego, nunca con menos de 80 millones de pesos al año.

Con este furor por entregar recursos públicos a la asociación civil de la televisora pronto se formó una bolsa cuantiosa. Estas son las donaciones que el Congreso, los gobiernos estatales y dependencias federales han hecho con dinero de los contribuyentes a las orquestas  de TV Azteca:

Año Cantidad

2009 $7.5 millones

2010 $54 millones

2011 $129 millones

2012 $120 millones

2013 $135 millones

2014 $150 millones

2015 $181 millones

2016 $150 millones

2017 $100 millones

2018 $70 millones

{AQUÍ VA OTRO GRÁFICO INTERACTIVO. ESE NO LO HEMOS ENVIADO. LO HARÉ EN EL TRANSCURSO DEL DIA}

La cantidad podría ser mucho mayor. Los gobiernos de siete estados se negaron a proporcionar a Quinto Elemento Lab la información de sus donativos y una decena más entregó muy incompletos los convenios que firmaron con la televisora.

Salinas Pliego jaló todos los hilos disponibles para conseguir tantos recursos como le fuera posible. Y le resultó porque no sólo captó donaciones en efectivo sino en especie. Había necesidad de ello.

El proyecto de las orquestas Azteca requería una sede nacional de relevancia, así tuvo que recurrir de nueva cuenta a instancias públicas. Su magnífica relación con el entonces gobernador poblano Rafael Moreno Valle fue la clave.

En Puebla, precisamente, había un lugar idóneo para la sede nacional: las viejas instalaciones de La Constancia Mexicana, la primera fábrica textil de México, construida en 1835, catalogada por el INAH como Monumento Histórico de la Nación.

Sólo que había un detalle: la remodelación y adecuación del predio de 52 mil metros cuadrados demandaba mucho dinero.

La solución llegó: el gobierno de Puebla y el federal aportaron 265 millones de los 295 millones que costó la remodelación del inmueble. La Fundación TV Azteca contribuyó con 10 por ciento del total.           

La magnificencia y la relevancia histórica de la construcción del siglo XIX no habían pasado inadvertidas. El ex gobernador Mario Marín había anunciado ya que él se encargaría de rescatar la fábrica y que buscaría que se nombrara a La Constancia como monumento nacional. Todo quedó sólo en palabras.

Hasta que Moreno Valle la entregó en febrero de 2012 a las orquestas Azteca para que la usaran como su sede nacional.    

Algo similar ocurrió con la construcción de la Casa de la Música de Viena en Puebla, una iniciativa de Fundación Azteca y una asociación presidida por Andrés Roemer, cuyo costo fue de 140 millones de pesos.

Inaugurada en 2014, también contó con muchos recursos públicos para esa iniciativa privada: el gobierno poblano aportó 53 millones de pesos, el Conaculta 50 millones más y la Secretaría de Turismo federal 37 millones de pesos.

Mientras, decenas y decenas de compañías artísticas independientes, orquestas sinfónicas, el Centro de Capacitación Cinematográfica, los programas de culturas comunitarias, la red de librerías Educal, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, festivales de actividades de teatro, cine o danza, por ejemplo, suplicaban por unos cuantos pesos más de presupuesto.

La respuesta era la misma: no hay recursos.     

* * *

Una exhaustiva investigación de Quinto Elemento Lab desarrollada durante ocho meses, con cientos de peticiones de acceso a la información al gobierno federal, a la Secretaría de Cultura, a los 32 gobiernos estatales y a decenas de municipios, así como una revisión de los reportes entregados por la Fundación de TV Azteca al SAT, muestra que el programa de orquestas infantiles y juveniles que se presenta como un “modelo” de intervención filantrópica-empresarial no existiría sin recursos públicos.     

Las aportaciones hechas durante casi una década por los gobiernos y el Congreso a la Fundación Azteca han corrido a la par de un drástico recorte al presupuesto público destinado a la cultura.

La síntesis de esta política pública se refleja en el siguiente dato: los recursos asignados a Conaculta han tenido un recorte de 60 por ciento entre 2012 y 2018.

El florecimiento de las Orquestas y Coros Infantiles Esperanza Azteca –a la fecha existen 84 en todo el país, integradas cada una por 200 niños y adolescentes– ha corrido a la par de la cancelación de festivales de teatro, música, danza y cine, la desaparición de orquestas sinfónicas, la sobrevivencia apenas de programas para atender las culturas comunitarias, entre otros fenómenos.

Este hecho no ha cambiado ni en situaciones extremas. Luego del terremoto del 19 de septiembre de 2017, los diputados cancelaron la convocatoria para que estados, municipios y asociaciones civiles inscribieran sus proyectos artístico-culturales con el fin de obtener recursos de una bolsa de mil 500 millones de pesos.

Argumentaron que darían prioridad a las labores de reconstrucción por los sismos y sólo asignaron 350 millones de pesos para 14 proyectos culturales llamados “de alto impacto”.

De esos 350 millones, unos 80 millones (23 por ciento del total) fueron asignados a las orquestas Esperanza Azteca.

“Se ha violentado la Ley de Presupuesto que establece la convocatoria pública obligatoria para acceder a recursos etiquetados. Los proyectos fueron seleccionados a discreción. La asignación de recursos se hizo con base en acuerdos cupulares”, reclama Jorge Álvarez Máynez, diputado de Movimiento Ciudadano.

* * *

Ninfa Salinas Sada llama la atención por su juventud. No es una mujer hermosa, aunque su estilizada figura y su elegante vestuario hacen resaltar su personalidad.

Egresada de la Universidad Anáhuac, donde estudió la licenciatura en Mercadotecnia, se convirtió en el artífice de la campaña más importante de las tiendas Elektra, propiedad de su padre: “Abonos más chiquitos, Pago puntual”, el slogan con el que logran hacer que los compradores paguen el doble de lo que originalmente valen los artículos.

Los temas legislativos no son su fuerte, pero le gusta la política. Apenas un año antes de ingresar a la Cámara de Diputados, Jorge Emilio El Niño Verde González, presidente del PVEM, la invitó a unirse a sus filas y luego le ofreció una diputación plurinominal.

Aunque en el periodo 2009-2012 funge como presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, su influencia deja huella en muchas áreas, como la de cultura.

Y Jaime Oliva Ramírez, diputado por el PAN e integrante de la Comisión de Cultura precisamente en ese periodo, la recuerda y tiene muy presente el cabildeo de su colega Salinas Sada, aunque él lo llama de otro modo.

–Como todos le temen a la televisora, porque les puede hacer una campaña de desprestigio, la presión es superior. Pensamos que 100 millones sólo eran para 2011. Sin embargo, al año siguiente se le volvió a entregar hasta un poco más de la cantidad anterior –concede Oliva Ramírez, cuyo hermano Juan Manuel era gobernador de Guanajuato en 2011, año en que éste accedió a la petición de la Fundación Azteca y aportó seis millones de pesos del presupuesto para la creación de las orquestas de la televisora en esa entidad.

El ex diputado Jaime Oliva no niega los hechos. Recuerda que se formó la Sinfónica Esperanza Azteca Guanajuato y luego empezaron a pulular más en otros estados.

–Nunca pensamos que las orquestas de TV Azteca se seguirían con ese esquema de financiamiento público. Esto debe ser revisado. Si en 2011 cumplió con el objetivo de crear 50 orquestas, la Cámara de Diputados ya no debe mantener la asignación de esa partida como si fuera parte del gasto federal. No lo es.

{AQUÍ VA EL SEGUNDO GRÁFICO INTERACTIVO. EL DE LOS GOBIERNOS DE LOS ESTADOS}

* * *

Cuenta el propio Ricardo Salinas Pliego que un día hojeaba los diarios y encontró una nota titulada “Cuatro empresarios dueños del 9% del PIB”. Se refería a la información generada a partir del estudio Desigualdad Extrema en México. Concentración del Poder Económico y Político, elaborado por el economista Gerardo Esquivel para la organización no gubernamental Oxfam.

Furibundo, el presidente del Grupo Salinas calificó de “información tendenciosa” porque la nota mencionaba que un grupo de cuatro empresarios, entre ellos Salinas Pliego, se beneficiaron de la privatización de bienes públicos y se convirtieron en multimillonarios que aumentaron su riqueza de dos al nueve por ciento del PIB entre 2002 y 2014:

“Esta afirmación carece de lógica por muchas razones, pero principalmente porque los bienes que se privatizaron en los 90s, no sólo en México, sino en todo el mundo, no fueron bienes públicos en el sentido económico del término, sino recursos de naturaleza empresarial que generan mucho más valor en manos de la iniciativa privada”.

Gracias a estas privatizaciones, escribió Salinas Pliego en su columna del periódico El Financiero (4 de febrero 2016), muchos gobiernos lograron sanear sus finanzas e impulsar la economía, y México no fue la excepción.

Y se lanzó contra la organización internacional: “Oxfam se ha involucrado en una cruzada global contra la riqueza. La desigualdad existe en toda sociedad humana donde el talento y otras cualidades se distribuyen o se adquieren de maneras exponencialmente distintas. Simplemente consideremos un músico como Yo-Yo Ma, un futbolista como Lionel Messi, un cineasta como Spielberg o un escritor como Mario Vargas Llosa. Todos ellos son extraordinarios en lo que hacen. Nunca hemos visto a los músicos manifestarse porque Yo-Yo Ma ‘concentra demasiado talento’, sería absurdo. Naturalmente, los ingresos de este violonchelista corresponden a su maestría”.

En respuesta, Gerardo Esquivel, doctor en Economía por la Universidad de Harvard, recordó que la expansión de la fortuna de Salinas Pliego ocurrió a partir de que adquirió el paquete de medios de comunicación subastados en 1993 por el gobierno y que una parte la adquirió con un préstamo otorgado en condiciones poco claras por Raúl Salinas de Gortari:

“Así que Salinas Pliego no es Messi. A menos, claro, de que Messi se hubiera convertido en el mejor jugador del mundo gracias a su alianza con el hermano del presidente de Barcelona para poder brillar en cada partido que juega. No creo que sea el caso”.

* * *

No es posible saber si en esa ocasión Ricardo Salinas Pliego usó un vuelo comercial o dispuso de su jet Gulfstream V matrícula XA-AZT para viajar a la ciudad de Tepic, lo que es un hecho es que el 3 de agosto de 2010 asistió a la firma del convenio para crear la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Esperanza Azteca Nayarit.

El entonces gobernador Ney González Sánchez –hijo de Emilio M. González, ex líder de la CTM– era el anfitrión de la ceremonia, durante la cual se deshizo en elogios para Salinas Pliego, considerado el décimo hombre más rico de México, con una fortuna estimada por la revista Forbes en 3.6 mil millones de dólares.

Con “gran emoción”, Ney le dijo muchos piropos y le expresó su agradecimiento por lo que consideraba un acto desinteresado de Fundación Azteca al crear las orquestas infantiles y juveniles:

“Le doy las gracias a un gran mexicano. A Ricardo Salinas le digo que ojalá muchos aprovecharan su energía y su dinero, como lo hace Fundación Azteca, como lo hace el Grupo Salinas”.

Don Ricardo Salinas, continuó la adulación de Ney González, “tocó la puerta del corazón de la gente de Nayarit, y la abrimos, este es el fruto: la Orquesta Sinfónica Infantil Esperanza Azteca”.

Nada habría de malo con el agradecimiento del gobernador al poderoso presidente de Grupo Salinas, sólo que cometió un error:

A las Orquestas Esperanza Azteca llegan, si acaso llegan, muy escasos pesos de la bolsa de Salinas Pliego.

Ese programa filantrópico vive, en realidad, de los recursos de los mexicanos.

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